jueves, 11 de junio de 2020

Puntillas y cintas. Ordenando en el confinamiento.

Durante el confinamiento he aprovechado para ordenar un poquito, y digo un poquito porque me falta mucho, mucho, para tener todas mis cosas como me gustaría.

Tengo bastantes puntillas, casi todas de herencia, y muchas cintas decorativas



Pero vamos por partes.

En mi minicuarto de costura tengo unos cajoncitos que compré en un mercadillo y que pinté de blanco con pintura a la tiza. También en un mercado de antigüedades adquirí unos números de porcelana que he colocado.


Ahora he clasificado las cintas y las he ido guardando según colores y tipología.


Muchas de ellas las he ido enrollando en palitos de helado que ocupan muy poquito. Y cuando las tengo que utilizar las coloco en una cestita junto a la labor en la que estoy trabajando.


También he usado unas cartulinas y maderas, que mi marido me ha cortado con forma, para enrollar cintas y puntillas.


Pintando los bordes de blanco para después forrarlas.


He usado una colección de papeles Tilda de un estilo muy romántico.



Adornándolas con pequeños botones y flores de cartulina recortadas.


Como también tenía una bolsa con botones de concha y de nácar los he ido cosiendo, en cartulinas de la misma colección, imitando a las antiguas mercerías.



De la madre de mi marido heredé una máquina Singer antigua y preciosa junto con las patas de hierro y un cajón de madera.

Había visto que se "tuneaban" y quedaban muy decorativos, además de útiles.


De nuevo utilicé el color blanco tiza para cubrir el marrón oscuro original que estaba algo deteriorado.



Aquí guardo las puntillas mas estrechas




Quisiera hacer un paréntesis para comentar lo maravillosas que son las puntillas y cuanta historia  se esconde detrás de este trabajo artesanal.

Os dejó un link por si tenéis un momento y ganas de leer un poquito de su historia:




Tenía, rondando por casa, una caja de cartón con cierre magnético que me iba de perlas para seguir colocando encajes.
Así que, a ratitos, a tunear......




Et voilà.






El interior







Y de momento así han quedado mis encajes. No ha sido tan duro el confinamiento en este aspecto.

Todas tenemos un sinfín de historias que ir contando de estos días de estar en casa sin salir.

Ya me iréis contando, en vuestros blogs,  en qué habéis invertido el tiempo, seguro que entre todas podemos escribir toda una época.

Seguid cuidándoos mucho.  







lunes, 18 de mayo de 2020

Primavera en Central Park

Tantos días encerrados el subconsciente nos invita a dar paseos aunque sean virtuales.

Este es un trabajo que hice, hace ya bastante tiempo, a petición de mi hijo Daniel. Me pidió un cuadro para su estudio.

Habíamos ido unos días a Nueva York y pensé que estaría bien evocar los paseos por Central Park.



La mejor vista de Central Park es desde el mirador del "Top of the Rock" situado en la planta 67 del Rockefeller Center, a unos 260 metros del suelo




La mayoría de atractivos del parque se encuentran en la mitad sur, entre la 59th y la 86th. 
Es un verdadero pulmón verde rodeado de rascacielos que invita al paseo y que contiene innumerables rincones interesantes, lagos, museos, campo de béisbol, puentes, fuentes e incluso un zoológico.

Empecé creando unas siluetas de rascacielos para una distribución de espacios.



Son dos cuadros, que al ponerlos juntos, muestran una  imagen continua.

Di, a todo el fondo, una base de gesso y los edificios tienen relieve gracias a pastas.





Los edificios, ubicados en la parte sur del parque, se contemplan desde la pradera.




Con un grupo de árboles en primer plano.


El color  lo he dado con oleo que permite mezclar, difuminar y obtener muchas tonalidades para un mismo color.




Escondido detrás de los árboles podemos ver el Hotel Plaza



El Hotel Plaza de Nueva York es un hotel de lujo de 19 plantas con una altura de 76 m, y una longitud de 120 m que ocupa el lado occidental de la Grand Army Plaza, de la cual viene su nombre, y se extiende por la calle Central Park South de Manhattan.


Recuerda, ligeramente, al estilo de los castillos franceses.


Todo el cuadro está rodeado de una bruma misteriosa.


Una vez terminados y puestos juntos mantiene la unidad de imagen de esta parte del skyline de la gran manzana.


Así luce en el estudio de mi hijo.


Esperemos poder salir a pasear muy pronto y disfrutar de paisajes y parques. Por el momento no podremos viajar, pero cerca de nuestras casas también tenemos lugares preciosos.

Hasta muy pronto Quilters, cuidaros.

Grand Army Plaza NY



lunes, 4 de mayo de 2020

Pequeños detalles. Tareas que enseñan.

Hola bloggers!. 

La última vez que fui a ver a mis nietas, justo antes del cierre por confinamiento, les llevé unos mantelitos para la mesa.

Los hice siguiendo el método Montessori.



María Montessori decía:


“Una acción pedagógica con niños pequeños no será eficaz si no los ayuda a avanzar por el camino de la independencia, entendida en el sentido de iniciarlos a aquellas primeras formas de actividad que los permiten de bastarse por si mismo”

En casa, siempre que podemos, intentamos fomentar que nuestras nietas sean lo más auto-suficientes que puedan.

Todo lo auto-suficientes que pueden ser unas niñas de 4 y 2 años.

Estos mantelitos llevan aplicadas las formas del plato, cubiertos y vaso.

  
Cuando ellas "ponen la mesa" aprenden, con esta distribución, donde se colocan las piezas de la vajilla.

La forma del plato y el vaso son 2 redondas pero para los cubiertos, me baje una imagen de Internet y la imprimí sobre tela.


Después, una vez recortados, los aplique a puntada escondida.


Afortunadamente he aprovechado ropas que tenia por casa y "oh milagro" no he comprado nada.


El bies es de la misma ropa que el mantelito y lo he cosido a máquina colocando el bies enrollado en una bobina de hilo vacía.


Así colocada en la máquina de coser me ahorro que el bies vaya colgando por todas partes.

 

Ahora ya tengo en mente como personalizar mis bobinas sujeta-bies.


Es un trabajo rápido, divertido y útil.


Ahora, mis nietas, los llevan a la mesa y colocan la vajilla en su sitio.


Ya saben, perfectamente, donde se colocan los cubiertos.


Que como podéis ver son super-divertidos.

Os ha gustado la idea?. Pues vamos a seguir pensando en mas cositas para ellas.

A ver si pronto podemos salir un poquito más pero hay que tener paciencia. Mientras tanto podemos seguir dando largos paseos por los blogs.

Os espero a todas en estos paseos. Cuidaros!



domingo, 12 de abril de 2020

Una Pasqua Confinada

Este año 2020 no está siendo un año normal. Nunca me hubiese pensado vivir una pandemia, está siendo terrible y lo de menos es, quizás, el confinamiento.

A mi me no me molesta estar en casa, siempre encuentro entretenimiento, pero ahora ya empieza a ser un poco agobiante, más que nada por no ver el fin de esta pesadilla.

Para aparcar un poco el pensamiento de todo lo que estamos viviendo os voy a enseñar unas cositas que he hecho para Pascua.



Las que ya me vais conociendo, un poquito, sabéis que me gusta mucho adornar la casa según la "festividad" que celebramos.

Aunque es una "costumbre importada" cada vez más los adornos hechos con huevos y los conejitos van entrando en nuestras casas.

Durante mi confinamiento he hecho varias cositas.

Una corona para la cocina.

Tenia una corona de ramas secas, unos huevos que compré en alguna feria y algunas ropitas pascuariles.



Los colores los de la paleta de primavera/pascua.


Tonos suaves que me gustan mucho.

Con la pistola de silicona he ido pegando los huevos.



Y he cortado unas tiras de ropa con las tijeras de sierra, para que no de deshilachen demasiado, y he ido anudando unos lazos.



Ha sido rápido y sencillo.



Aquí podéis ver como luce en mi cocina.



Huevos de ropa para la gallinita.

No se que tienen las gallinas que me gustan mucho. Mi última adquisición ha sido una gallina de "Zara Home" en color blanco roto.

Tenia unos huevos de porexpan y con trozos de las ropas de pascua los he ido "tuneando"



En uno he ido haciendo cortes en el porexpan e introduciendo, con un palito de manicura, la ropa en las hendiduras.

Los otros dos he ido pegando, con cola blanca, las ropas cortadas en diferentes direcciones.



Y para, toque final, unas vueltas de rafia natural.



Luego se han ido corriendo con su mama gallina para estar mas calentitos.



No se si saldrán pollitos, tendré que vigilar. De momento no le quito ojo. Aunque ella se hace la despistada.



Un bolsito para mis nietas.

Este año, no hemos podido jugar a buscar los huevos que esconde el Sr. Conejo.

Hace ya un mes que no las veo y no sabéis lo mucho que las encuentro a faltar.

Pero, como la ilusión puede más que el confinamiento, he querido hacerles cestitos para que guarden los "huevotesoros" el año próximo.






Siempre les leemos la historia de las conejitas que han perdido el "huevo mas bonito del mundo".






Es el típico cuento con solapas que han de ir abriendo para ver si encuentran el huevo que se ha perdido.



Afortunadamente, después de buscar y buscar, lo encuentran y ya pueden las dos conejitas celebrar la Pascua con sus abuelos.

Y colorín, colorado esta entrada se ha acabado.

Cuidaros mucho amigas Quilter.

Esperemos que este mal sueño termine pronto.






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