martes, 8 de septiembre de 2020

Y la casa se vistió de verano

Parece que el verano ya nos quiere decir adiós. Al menos las temperaturas nos están dando una tregua a un verano que, al menos a mí, me ha parecido extremadamente caluroso.

Intento, en cada estación, colgar en el pasillo un "quilt" no muy grande que represente la temporada en la que nos encontramos.

Para mí, verano es sinónimo de playa, de una playa decorada con casitas de madera de colores.


Las casetas de playa fueron antiguamente una pieza muy característica del veraneo más elegante y, gracias a sus colores, también del más decorativo. Su función era la de proteger a sus usuarios del sol, del viento o del gentío. También servían para cambiarse de ropa sin riesgo de ser visto y para guardar los trastos. De madera, tela o hasta latón, solían colocarse al inicio de la temporada estival y se retiraban al final del verano, con la llegada de ese septiembre que siempre amenaza con traer tiempos más fríos. 


Así nos lo explicaba Elena Ruiz Martinez el verano del año pasado.




A día de hoy, playas de todo el mundo continúan tiñéndose de 

alegres colores.

Hay verdaderas curiosidades como las "casetas móviles" que se 
colocaban dentro del mar.


O como las casetas puesto de socorrista de Miami Beach.



Hace ya unos años que me quedé enamorada del  proyecto "African Huts" de Kaffe Fassett de su libro: Quilt Road.





Es un proyecto que se realiza con la técnica del Paper piecing.


Las ropas:
Para el cuerpo de la caseta he elegido rayas de Rowan. 


Para el resto colores variados, incluidos topos


Y unas telas que me gustan mucho que son las Grunge.

Una de las cosas más divertidas es que cuando tienes todos los bloques finalizados hay que ordenarlos para finalizar el top definitivo.


Casi siempre coloco los bloques en el suelo e intento mirarlos un poco de lejos.

Cuando ya encuentro la combinación de colores que más me gusta, a coser.


En la trasera suelo colocar muchas de  las ropas que me han sobrado del top. Así puedo ahorrar un poco de ropa ya que el ancho estándar de las telas suele ser 110 y estos quilts de pared suelen medir unos 120-130 cms.



Colocar la guata y a acolchar.


No suelo usar tambor para estos proyectos que no van muy acolchados así que me es muy práctico colocar el sandwich sobre la mesa de planchar.

Acolché el quilt durante la parte central del confinamiento escuchando el audiolibro "La peste" de Camus". Había leído el libro en mi época de bachillerato y aproveche para repasarlo. Ya dicen que la historia siempre se repite y realmente muchos de los pasajes del libro me resultaban muy familiares con la situación actual.

Quedémonos con la frase:

"Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio"
La Peste (Camus 1947)

Como el quilt está colgado en la pared siempre le coso un canalón para pasar la madera. 





En la etiqueta del Quilt he añadido un minibloque.





El bies para rematar el quilt está también hecho con trozos de telas sobrantes.


Y así, poquito a poquito, las casitas de la playa nos acompañan cada día en un lugar preferente. Es un bonito pantone playero.


Disfrutemos un poco más de esos días largos con olor a mar.



miércoles, 5 de agosto de 2020

Aniversario en petit comité.

Agosto, y un año más quiero compartir la celebración de mi cumpleblog con vosotras.





Este año sí que podemos decir que no ha sido un año "normal".

Nos hemos tenido que confinar durante un tiempo, se han suspendido ferias, clases, encuentros....Nos hemos dado cuenta de la fragilidad de la vida y de los planes.

Ha sido un alivio reconfortante el poder hacer "terapia de grupo" con muchas Quilters y artistas que encontramos en la blogosfera.

Con mis amigas hemos hecho un sinfín de reuniones a través de Zoom, hemos compartido avance de proyectos costuriles, hemos ido viendo como nos crecía la raya del pelo sin teñir, los miedos a esta pandemia....pero también he invertido "tiempo", si ese tiempo muchas veces tan escaso, en descubrir, gracias a la "red", a muchos artistas que no conocíamos.

También he aprovechado para seguir aprendiendo y perfeccionando técnicas.

Muchos museos han proporcionado, en abierto, gran cantidad de visitas virtuales, teatros que han ofrecido generosamente obras gratuitas con que pasar las largas horas de encierro.

No, no me he aburrido. Me he reencontrado con aquella pila de libros que tenia pendientes para "cuando tenga tiempo"......

Lo peor ha sido "La incertidumbre" sobre lo que iba a ocurrir....Con el tormento de escuchar cada noche la cantidad de victimas que se iba cobrando esta "maldita covid19".

Esperemos, y deseo que el próximo cumpleblog lo podamos celebrar, por todo lo alto, con la noticia de que la pandemia está controlada.

Gracias a tod@s por estar ahí.

Un fuerte abrazo a todas, a dos metros eso sí.



sábado, 25 de julio de 2020

La mascarilla confinada

Seguimos en un tenso semiconfinamiento, se ha bajado la guardia y ahora volvemos a estar con riesgo alto de infección.

Lejos quedan los días de viajes y reuniones  de: Las Quilters viajeras




Ahora se han convertido en las "Quilters enmascaradas"

  


Hemos cambiado las maletas de cabina por la maleta botiquín.

Para que nuestra compañera inseparable "La mascarilla" pueda estar bien recogida, cuando no la llevamos, qué mejor que una funda personalizada.

Las he hecho con tela de lino y con unas ropas de topitos, todas distintas, para interior y aplicación.





Las enmascaradas son unos botones de "La Cabaña de Pusy" que me encantaron en cuanto los vi.


Cada bolsa lleva, aplicada, la inicial de cada Quilter.


Van muy bien para llevar protegidos el gel hidroalcohólico, y la mascarilla.


Se cierran con unos snapclips a conjunto.


Listas para envolverlas como regalo.


Siempre he pensado que es tan importante el "regalo" como el envoltorio.


Nos hubiese gustado hacer una cenita de amigas pero decidimos seguir evitando las reuniones físicas, así que las tuve que entregar haciendo "Buzoneo" dado que era una sorpresa.......



A pesar de estar prudentemente recluidas no he querido dejar de desearles un buen verano.




Creo que les ha gustado.

Cuidaros!

"Quan s'observen les coses senzilles amb el cor es
 converteixen en màgia"








jueves, 11 de junio de 2020

Puntillas y cintas. Ordenando en el confinamiento.

Durante el confinamiento he aprovechado para ordenar un poquito, y digo un poquito porque me falta mucho, mucho, para tener todas mis cosas como me gustaría.

Tengo bastantes puntillas, casi todas de herencia, y muchas cintas decorativas



Pero vamos por partes.

En mi minicuarto de costura tengo unos cajoncitos que compré en un mercadillo y que pinté de blanco con pintura a la tiza. También en un mercado de antigüedades adquirí unos números de porcelana que he colocado.


Ahora he clasificado las cintas y las he ido guardando según colores y tipología.


Muchas de ellas las he ido enrollando en palitos de helado que ocupan muy poquito. Y cuando las tengo que utilizar las coloco en una cestita junto a la labor en la que estoy trabajando.


También he usado unas cartulinas y maderas, que mi marido me ha cortado con forma, para enrollar cintas y puntillas.


Pintando los bordes de blanco para después forrarlas.


He usado una colección de papeles Tilda de un estilo muy romántico.



Adornándolas con pequeños botones y flores de cartulina recortadas.


Como también tenía una bolsa con botones de concha y de nácar los he ido cosiendo, en cartulinas de la misma colección, imitando a las antiguas mercerías.



De la madre de mi marido heredé una máquina Singer antigua y preciosa junto con las patas de hierro y un cajón de madera.

Había visto que se "tuneaban" y quedaban muy decorativos, además de útiles.


De nuevo utilicé el color blanco tiza para cubrir el marrón oscuro original que estaba algo deteriorado.



Aquí guardo las puntillas mas estrechas




Quisiera hacer un paréntesis para comentar lo maravillosas que son las puntillas y cuanta historia  se esconde detrás de este trabajo artesanal.

Os dejó un link por si tenéis un momento y ganas de leer un poquito de su historia:




Tenía, rondando por casa, una caja de cartón con cierre magnético que me iba de perlas para seguir colocando encajes.
Así que, a ratitos, a tunear......




Et voilà.






El interior







Y de momento así han quedado mis encajes. No ha sido tan duro el confinamiento en este aspecto.

Todas tenemos un sinfín de historias que ir contando de estos días de estar en casa sin salir.

Ya me iréis contando, en vuestros blogs,  en qué habéis invertido el tiempo, seguro que entre todas podemos escribir toda una época.

Seguid cuidándoos mucho.  







lunes, 18 de mayo de 2020

Primavera en Central Park

Tantos días encerrados el subconsciente nos invita a dar paseos aunque sean virtuales.

Este es un trabajo que hice, hace ya bastante tiempo, a petición de mi hijo Daniel. Me pidió un cuadro para su estudio.

Habíamos ido unos días a Nueva York y pensé que estaría bien evocar los paseos por Central Park.



La mejor vista de Central Park es desde el mirador del "Top of the Rock" situado en la planta 67 del Rockefeller Center, a unos 260 metros del suelo




La mayoría de atractivos del parque se encuentran en la mitad sur, entre la 59th y la 86th. 
Es un verdadero pulmón verde rodeado de rascacielos que invita al paseo y que contiene innumerables rincones interesantes, lagos, museos, campo de béisbol, puentes, fuentes e incluso un zoológico.

Empecé creando unas siluetas de rascacielos para una distribución de espacios.



Son dos cuadros, que al ponerlos juntos, muestran una  imagen continua.

Di, a todo el fondo, una base de gesso y los edificios tienen relieve gracias a pastas.





Los edificios, ubicados en la parte sur del parque, se contemplan desde la pradera.




Con un grupo de árboles en primer plano.


El color  lo he dado con oleo que permite mezclar, difuminar y obtener muchas tonalidades para un mismo color.




Escondido detrás de los árboles podemos ver el Hotel Plaza



El Hotel Plaza de Nueva York es un hotel de lujo de 19 plantas con una altura de 76 m, y una longitud de 120 m que ocupa el lado occidental de la Grand Army Plaza, de la cual viene su nombre, y se extiende por la calle Central Park South de Manhattan.


Recuerda, ligeramente, al estilo de los castillos franceses.


Todo el cuadro está rodeado de una bruma misteriosa.


Una vez terminados y puestos juntos mantiene la unidad de imagen de esta parte del skyline de la gran manzana.


Así luce en el estudio de mi hijo.


Esperemos poder salir a pasear muy pronto y disfrutar de paisajes y parques. Por el momento no podremos viajar, pero cerca de nuestras casas también tenemos lugares preciosos.

Hasta muy pronto Quilters, cuidaros.

Grand Army Plaza NY



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